4/7/12

Suspiria, de Dario Argento

Puedo afirmar y afirmo que Suspiria, de Dario Argento, es una de mis películas favoritas. Sólo un genio como Dario Argento pudo crear este cuento de hadas macabro lleno de simbología conceptual, horror descarnado y belleza cromática. Única en su género, tanto en la forma como en el fondo, Suspiria revolucionó el terror y el Fantastique mundial gracias a su fuerza visual y a su sencillez conceptual, convirtiéndose en una obra de referencia dentro del género y siendo la prueba viviente de que, tanto antes como ahora, hay muchos caminos del terror que aún no han sido explorados y que esperan la visión de un gran autor para ser descubiertos.


Pero pongámonos en situación. En 1975 Dario Argento realizó un clásico del terror titulado Rojo Oscuro, un giallo perfecto que tuvo un éxito de crítica y público impresionante. Por ello, cuando Dario se puso a pensar en su próximo trabajo, no quería que la gente se pusiera a comparar ambas películas y por ello ideo una trama completamente diferente. Sabía que su siguiente proyecto tenía que ser algo nuevo, provocativo, absolutamente sorprendente e inesperado. Por ello, eligió el tema de la brujería, basándose en la vida de María Blavatsky, inventora de la teosofía, y de Gurdjieff, otro teósofo. A partir de aquí, Argento creó toda la mitología de las tres madres, compuesta por la madre de los suspiros, que es la más vieja de las tres y vive en Friburgo; La madre de las lágrimas, que vive en Roma y es la más hermosa; y la madre de las tinieblas, que es la más endiablada y vive en Nueva York. Juntas gobiernan el mundo desde tres casas. Pues bien, Suspiria es la historia de la primera madre, Mater Suspiriorum, y su escuela de danza .


Lo que hace única a una película como Suspiria es, sin lugar a dudas, el innovador y revolucionario tratamiento fotográfico de la imagen, una mezcla aparentemente caótica de colores fríos y colores cálidos inteligentemente desplegados a lo largo del film para arrancar sensaciones contradictorias, oníricas e intensas en el espectador. Argento quería para su película un color muy denso, parecido al technicolor de las películas de dibujos animados de la Disney de los años 30, y lo consiguió gracias a la colaboración de Luciano Tovoli, un maestro de la paleta que a golpe de colorines consiguió crear una atmósfera de irrealidad absoluta. El espectador no sólo ve los colores, sino que también se sumerge en ellos en una orgía de tonos y sensaciones malsanas y angustiosas, fruto del poder omnipresente de la madre de los suspiros.

En cuanto a la trama, Argento quería que los personajes de la película fueran niñas de doce años, pero la productora se negó, ya que en el guión las estudiantes sufrían todo tipo de torturas a manos de sus superiores y el escándalo subsiguiente sin duda dañaría el prestigio de la película. Para superar este problema, Argento hizo que sus personajes actuasen de manera infantil, sobre todo su protagonista, Jessica Harper. Además, Argento modificó los decorados para que los pomos y los quicios de las puertas estuvieran más alto de lo normal, para dar la sensación de que las protagonistas eran más pequeñas y creando así una sensación de irrealidad absoluta.


Poderosamente irreal también es el acentuado contraste entre los decorados interiores (claustrofóbicos, tortuosos y laberínticos) y las localizaciones exteriores (diáfanas, luminosas y deslumbrantes). Entre los primeros destaca el gran trabajo de Giuseppe Bassan, que a partir de ejemplos del art nouveau crea una serie de habitaciones inquietantes y llenas de misticismo. En cuanto a las localizaciones exteriores, destaca la belleza de la Plaza de los Tres Templos en Munich, donde el pianista ciego es asesinado con total impunidad.

Es cierto, que como la mayor parte de la filmografía de Argento, la película cuenta con escenas violentas y de alto contenido hemoglobínico. Pero en este caso sabe dosificar su frenesí degollador y a lo largo del film las escenas sangrientas están inteligentemente repartidas para que causen un mayor impacto en el espectador.


Otro elemento fundamental de la película es su espeluznante banda sonora, creada por Dario Argento en colaboración con el grupo Goblin. Aquí el tema central del film, una mezcla tenebrosa de acordes con connotaciones siniestramente infantiles.


Comentar para finalizar que se ha confirmado un remake de Suspiria que se comenzará a rodar al finales de año. El director elegido es David Gordon Green, y entre las posibles actrices protagonistas, se citan nombres como el de Natalie Portman, casi ná.

Y poco más puedo añadir de esta obra maestra. Suspiria es terror hecho cine, ni más ni menos.